“Mi granito de arena: A vueltas con los impuestos” ( por José Antonio Virto)

martes, 17 agosto , 2010 | Por | Categoria: Opinión

Nuevamente vuelve a salir a colación el viejo y manido tema de “Si pagamos menos impuestos que el resto de los países de la U.E.”, “Si queremos buenos servicios y prestaciones sociales tenemos que pagarlos, o más bien, tenemos que pagar unos impuestos acordes con los servicios que demandamos” etc. etc. etc.

No se dice claramente, pero a poco inteligente que se sea se deduce claramente: El problema de del déficit presupuestario de este país no es que haya falta de productividad en general y en la administración en particular, tampoco lo es que tengamos una administración sobredimensionada y duplicada o triplicada, simplemente es que no pagamos los suficientes impuestos para mantener esa administración, por lo que debemos aplicarnos y asumir que la solución pasa necesariamente por esto, aumentar los impuestos que pagamos hasta que sea posible mantener la administración actual, sea o no eficiente y necesaria.

Esta parece ser la receta para salir de la crisis, aumentar los impuesto que ahora resultan claramente insuficientes para mantener la actual estructura de la administración, o mejor dicho, de las administraciones, que no son dos ni tres, ni siquiera cuatro como algunos pudiésemos pensar, sino un número indeterminado que no para de crecer y de engullir toda la riqueza que los trabajadores puedan producir y con ello las posibilidades de desarrollarnos y de mejorar en todos los aspectos.

Si alguno se extraña de la afirmación de que existe un número indeterminado de administraciones baste señalar que además de las tres por todos conocidas y con multitud de solapes en sus atribuciones; administración central, administración autonómica y administración local, hay que añadir la administración comarcal y un número creciente de administraciones encubiertas como son las empresas públicas, que no dejan de aumentar en número y de las que en muchos casos no se conoce siquiera ni su actividad real y mucho menos la necesidad de su existencia, si no tenemos en cuenta su función primordial que es el aumentar el número de puestos susceptibles de ser ocupados por políticos, familiares de estos o personas a las que hay que agradecer servicios prestados a una u otra formación.

No quiero que se me interprete mal y deseo dejar constancia de mi total respeto por todos los funcionarios que lo son por méritos propios y desempeñan su trabajo correctamente.

En cualquier empresa que ofrece malos resultados lo primero que se hace, incluso por obligación legal en muchos casos, es una auditoría, no solo de cuentas, sino también de actividad, productividad, de dirección y todos los aspectos que tienen que ver con la cuenta de resultados. ¿Se habla alguna vez de la proporción de impuestos/servicios y de cuanto repercute la gestión? ¿Se habla alguna vez de cuanto repercuten los costes indirectos en la administración, en este país y en el resto de los países de la U.E.?

Pues bien, a pesar de las continuas llamadas de atención sobre la ineficacia de muchas de nuestras administraciones, de la innecesaridad de otras y del sobredimensionamiento de casi todas ellas, ¿Cómo responden nuestros políticos?, ¿Plantean la necesidad de proceder a analizar la estructura de las administraciones y a su optimización y/o supresión en su caso? Rotundamente NO. Se propone como única solución el incrementar el esfuerzo de todos los ciudadanos para mantener esa administración con todas sus deficiencias.

He dicho todos pero no es así, puesto que hay que decir que no se exige a todos por igual. A las grandes fortunas se les sigue dando un trato especial para evitar que “huyan” a otros países, a los deportistas de élite se les cobra unos impuestos muy inferiores a los de cualquier trabajador, a las rentas del capital se les trata mejor que a las del trabajo y así muchas excepciones que sería muy largo de enumerar y que según nuestros dirigentes son “el chocolate del loro” y tal vez sea así, aunque personalmente lo dudo, pero que desaniman muchísimo a todos los ciudadanos a la hora de “arrimar el hombro”, además de que como dice el refrán: “Un grano no hace granero pero ……….” Y por otra parte, admitir excepciones, aunque fuesen justificadas, abre la puerta a otras muchas que lo están menos.

No quiero extenderme más, pero si quiero concluir con la exigencia a nuestros políticos y dirigentes de que se haga de una vez la tan necesaria auditoría de nuestras administraciones y empresas públicas, que se ajusten lo necesario y se supriman si es preciso, y a todos los ciudadanos a dejar de asentir ante las continuas reivindicaciones autonomistas de nuestros políticos que en muchos casos lo único que buscan es aumentar su parcela de poder y de gestión sin que les importe, o al menos no todo lo que debería, el bienestar y la prosperidad de sus ciudadanos, por mucho que cuando hablan del “Estado del bienestar” se les llene la boca, no sé de qué.

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