Al borde del precipicio (Por Cristina Giménez)

viernes, 30 junio , 2017 | Por | Categoria: Opinión

AL BORDE DEL PRECIPICIO

Ayer me informaron claramente de lo que se haría con la calle Cuevas del Siete y su desprendimiento, pero sin plazos porque debe ser que no se ponen de acuerdo los responsables. Después de muchos días nadie ha realizado ni la simple tarea de retirar las rocas que aún invaden acera y calzada de la calle Valparaíso.

Ciertas calles son incómodas de por sí para los vecinos. Pero si además ocurren cosas que hacen que lo sean más sin importar a nadie más que al que las padece, indigna.

Nos llevamos las manos a la cabeza cuando pasan cosas que muchos veíamos venir hacía tiempo. Y luego nos preocupamos si ocurren desgracias personales que perfectamente podían haber sucedido ese día si llegamos a pasar por allí con el coche cinco minutos antes. Todo es evitable y previsible si se pasea y se mira con atención cada calle, cada bache, cada agujero y cada muro.

Y a mí y a los afectados nos da igual quién ha de realizar los trabajos de acondicionamiento de la vía, por debajo y por encima de la zona derrumbada. Pero me gustaría saber, si fuese en un barrio donde viviesen personas menos anónimas de Teruel, igual ya estaba solucionado.

Este barrio siempre ha vivido al margen de intervenciones. Sólo cuando se vino abajo otro de la calle hace ya siete años se actuó de urgencia. Entonces la empresa constructora que construía los pisos en la zona afectada se hizo cargo de solucionarlo porque se beneficiaba de ello. En este momento, parece que eso no va a ocurrir. Nadie tiene prisa por arreglar lo que incomoda sólo a un puñado de gente. ¿Pocos votos? Mucho gasto.

Pero somos ciudadanos y pagamos nuestros impuestos, a veces por servicios que no tenemos ni de lejos, ni de calidad.

Ojalá no tuviera que escribir cartas de reclamación como ésta jamás.

Ojalá todos fuésemos ciudadanos de primera independientemente del barrio en que vivamos.

Ojalá se pongan de acuerdo las partes implicadas. Que seguro tienen todos sus razones.

Pero mientras tanto, aquí seguiremos… esperando y desesperando.

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